El sueño del guardarropas ordenado, no tan lejos

De Su libro Secretos del Vestidor, Editorial Aguilar, por Carolina Aubele

Después de la prueba de vestuario y la selección, hay que limpiar
y reordenar el vestidor. Como mínimo, la limpieza y el orden
deben hacerse dos veces por año, al comenzar la primavera
y al comenzar el otoño.
Hay que vaciar el guardarropa, limpiarlo muy bien y volver
a colocar todo adentro. La distribución es muy importante: conviene
estudiar el espacio, pensar si necesitamos agregar un barral,
una cajonera o un zapatero. En las tiendas especializadas
existe un sinfín de accesorios para el vestidor que nos pueden
ayudar a optimizar la distribución. La regla es aprovechar el espacio
al máximo para que todo entre con comodidad y no se
arrugue.
Cuando el guardarropa se descomprime, las prendas dejan
de estar apretadas y ahogadas, incluso las que están colgadas.
Con el armario aireado y ordenado, la ropa adquiere otro
valor y podemos mirar lo que tenemos con más objetividad.

ALGUNAS CLAVES DEL VESTIDOR ORDENADO


Para tener más espacio, algunas cosas de la temporada
saliente, como los suéteres pesados y las prendas de alto
verano, pueden guardarse. Lo que es de media estación
es recomendable dejarlo a mano.

Qué se cuelga y qué no, depende del tamaño de cada
vestidor y de las necesidades de cada usuaria. Lo ideal
es colgar todo lo posible, incluso las remeras, para
que se mantengan planchadas y evitar así las arrugas
de doblez. Sí o sí deben colgarse las prendas de sastrería,
los tapados, vestidos, camisas, chales, polleras y
pantalones.

-Las prendas pesadas se cuelgan lejos de las livianas. No
hay que mezclarlas porque las pesadas arrugan a las más
livianas y delicadas.

-Los accesorios pueden guardarse en cajas para que no
se llenen de polvo y permanezcan resguardados de la
humedad. Cinturones y collares largos van mejor en
perchas.

-Las prendas que se usan muy esporádicamente conviene
guardarlas en fundas con cierre, de tela o de plástico
de buena calidad (los plásticos de mala calidad con
el tiempo liberan un tipo de carbón que parece polvo y
penetra en las prendas).
-Las prendas de mucho valor afectivo, que no usamos
pero pensamos que podemos llegar a usar, hay que
guardarlas aparte, en cajas o en otro perchero, con
fundas, de modo de no entorpecer el fácil acceso al
vestidor.

-Hay que mantener ordenados los cajones de ropa interior,
medias y pañuelos, con los elementos alineados y
bien doblados. Las bombachas van dobladas en tres y
apiladas prolijamente o con cajitas separadoras. Los
corpiños, con una copa dentro de la otra para que no se
deformen. Lo ideal es mantener un orden con acceso
simple, para que no se desordene todo al sacar una
prenda.

-La ropa debe protegerse con antipolillas, siguiendo
las indicaciones del envase y cuidando que no deje
olor en las prendas. Los derivados de la lavanda son
ideales.

-Un espejo de cuerpo entero es fundamental. Puede
estar en la puerta del armario, por dentro o por fuera.

-Una buena idea es tener las dos puertas del placard con
espejos interiores, de modo que al abrirlas los espejos
queden enfrentados.
-Es práctico tener un gancho de pared o perchero aparte 
para dejar colgadas prendas que necesites preparar aparte.

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