No podemos embellecer si no amamos

Artículo por Carolina Aubele para Universo Alessandra-A.Rampolla



NO PODEMOS EMBELLECER LO QUE NO AMAMOS!

Las mujeres queremos vernos bien, pero paradójicamente muchas de nosotras no nos “gustamos” ni nos queremos lo suficiente.
Y ése es justamente el primer paso, para poder transmitir y mostrar nuestra mejor imagen.
En el siguiente artículo, la diseñadora Carolina Aubele,  nos enseña precisamente eso: a tener una mirada diferente sobre nosotras mismas, y a manejar las partes de nuestro cuerpo que nos gustan menos.
Por Carolina Aubele, autora de Secretos del Vestidor de Editorial Aguilar y directora de la Maison Aubele  (www.maisonaubele.com).
“Nada por aquí, nada por allá”, dicen los ilusionistas, y lo que hacen es desviar la atención de aquello que no quieren que se vea y llevarla hacia otro lado sorprendiéndonos con algo atractivo.
Desviar la atención no significa tapar ni ocultar. Cuando se busca ocultar se consigue exactamente lo contrario; lo que se oculta siempre aparece. Si una mujer con caderas muy anchas y piernas corpulentas se pone una falda fruncida o usa ropa tipo cortina, conseguirá llamar la atención sobre esa parte del cuerpo. Lo adecuado es usar sobre esas zonas prendas que estilizan y desviar la atención hacia otro lado generando impactos visuales, pequeños destellos de belleza, armonizados en el look total: un lindo escote, por ejemplo, que enmarque bien el rostro.
Lo que no nos gusta tiene que estar presente pero sin llamar la atención. Se trata de mostrar lo bello y disimular o encontrarle un aspecto interesante a lo que no nos gusta.
Desviar la atención supone neutralizar: esto puede lograrse usando colores neutros, géneros que no tengan mucho brillo ni grandes estampas ni bordados, y prendas holgadas, que no ajusten pero que tampoco tengan mucha tela.
Las zonas corpulentas o gruesas pueden balancearse resaltando las piernas, los hombros o el escote (no todo junto, por supuesto). Pero, atención, una cosa es lucir un lindo escote que deje ver algo de piel y enmarque el rostro con los accesorios justos aportando luz, y otra muy distinta usar prendas que tomen al busto como punto de atención, un recurso poco elegante que conviene evitar. De lo que se trata es de buscar y acentuar los puntos fuertes y los encantos personales. Todo el cuerpo es potencial para este trabajo: cabello, mirada, sonrisa, rostro, manos, brazos, piel, hombros, busto, espalda, cadera, abdomen, piernas, rodillas, tobillos, pies.
Pero lo más importante de todo, es que tenemos que mirarnos con amor y no tener miedo a no ser aceptadas, tenemos que aceptarnos con todo lo que nos gusta y también con lo que no, con toda nuestra herencia genética y racial. No podemos embellecer algo que no amamos, ni vestir nuestro cuerpo, ni decorar nuestra casa, ni cultivar nuestro espíritu.

Foto by Johannes Kroemmer NYC.

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