El Guardian: Entrevista Carolina Aubele

Secretos del Vestidor para Embarazadas

REVISTA EL GUARDIAN > FRENTE FASHION

ENTREVISTA A LA DISEÑADORA CAROLINA AUBELE

“Ninguna embarazada debería vestirse de osito cariñoso”

Publicó su segundo libro de Secretos del vestidor, esta vez dirigido a mujeres que esperan un bebé. Allí destapa los errores más frecuentes, ayuda a verse mejor, aconseja qué ponerse según cada cuerpo y a comprar inteligentemente.



Escribe María Fernanda Mainelli

Al principio parece un rollo, al punto de que ningún pasajero es capaz de darle el asiento en el colectivo, pero con el transcurso de las semanas no sólo la panza se expande: los brazos se engruesan y quedan como los de la abuela, los pechos aumentan hasta tomar el volumen que tienen los de las vedettes, las cinturas desaparecen casi por arte de magia, las piernas se ponen robustas cual jugadora de hóckey y los tobillos se empiezan a parecer peligrosamente a los de la Presidenta. El cuerpo sufre una transformación fenomenal en muy poco tiempo y no hay neurona que alcance para comprender esos cambios porque, cuando se comienzan a asimilar, eso que era un bebé dice: “Mamá, hoy no vengo a dormir a casa”. Y como además a ese cuerpo nuevo hay que vestirlo todos los días, la embarazada mira su guardarropa de siempre como si no fuese de ella, casi nada de lo que cuelga allí sirve: los corpiños lastiman, las bombachas se enroscan, la ropa estampada la hace sentir una nena tonta, lo que antes le quedaba sexy ahora produce un efecto matambre, los zapatos aprietan y las carteras divinas ahora resultan pesadas e incómodas.

Para cada uno de estos problemas existe una solución en el libro recientemente publicado Secretos del vestidor. Embarazadas. Todo lo que necesitás para verte increíble, de Carolina Aubele,  destacada diseñadora que de entrada aclara que “la ropa es un medio de contar cosas sobre quien la porta y sus expectativas, y una forma de comunicación no verbal. Nos vestimos para mostrarle al mundo quiénes y cómo somos. Y si la sociedad nos impone sus reglas porque somos seres sociales, también somos seres únicos e irrepetibles, con características propias que la vestimenta puede potenciar para no convertirnos en un producto de molde, masivo, repetido, vulgar. En esa contradicción nos movemos: entre la necesidad de pertenecer y ser aceptados, y la de diferenciarnos”. A partir de este concepto y con el conocimiento de que “a pesar de que el embarazo vuelve sexies a las mujeres, con nuevas curvas y más atractivas, buena parte de ellas no se sienten ni atractivas, ni divinas, ni sexies, tampoco plenas ni radiantes como sugieren las revistas, sino más bien suelen amargarse cuando notan que la ropa no les entra y que quedan meses de un cuerpo que se expande”, Aubele escribió un libro con ideas para adaptar las tendencias o afianzar un estilo personal, premisas bien pensadas para realizar un autoconocimiento del cuerpo, sugerencias para darle nuevos usos a la ropa con la que se cuenta o renovar el guardarropa de manera inteligente, cómo vestir las diferentes siluetas, la utilización de los colores, las prendas infaltables, el uso de accesorios, buenos consejos sobre el cuidado de la piel, el cabello y tips muy bien pensados para que la embarazada pueda destacar sus partes más bellas.

La diseñadora, formada en Europa, dueña de la etiqueta que lleva su apellido y directora del instituto de enseñanza de moda, empezó a pensar este libro cuando escribía el anterior (Secretos del vestidor) mientras esperaba la llegada de su único hijo, que hoy tiene siete años: “No encontraba qué ponerme, me costaba elegir la ropa, pero sobre todo no me sentía cómoda con mi imagen y, como para colmo trabajo en la moda, sentía que todos pensaban que mi forma de vestirme era errada”.

–¿Pudiste resolver el dilema antes de parir?

–De a poco empecé a tomar cartas en el asunto. La moda es mi tema y todos los consejos de aquel primer libro los empecé a aplicar a ese período. Y, después, investigando mucho, observando y hablando con embarazadas me di cuenta de los errores frecuentes en cuanto a vestimenta en los que incurren.

–¿Cuáles son?

–Creer que porque se tapan el cuerpo se van a ver más flacas, que lo que no se ve no existe, y así se agregan volumen. La panza existe, es inútil intentar esconderla. Otro, es poner el cuerpo en pausa, decir algo así como “después del parto, veo”, que es una forma de no hacerse cargo de las nuevas vivencias y los cambios. Esto es una lástima, porque está comprobado que una mujer que se ve linda mejora su estado de ánimo. Otra cuestión grave es identificarse con modelos de belleza embarazadas, celebridades o actrices. Esos prototipos existen pero son inalcanzables y nos alejan de la realidad: el cuerpo toma vida propia esos nueve meses, está fuera de control y no tiene sentido querer parecerse a una modelo. Es tan malo engordar como matarse a dieta. Apretarse con ropa ajustada no queda bien. Otros errores comunes son usar corpiños ajustados, que generan rollos en el contorno; salir a la calle con ropa rosa y celeste bebé, amarillo patito o con estampados para bebés; ponerse sólo ese par de zapatos que queda cómodo; abusar de los accesorios, sobre todo si son grandes; y descuidar la belleza.

–Las embarazadas antes usaban vestidos floreados con voladitos que les tapaban el cuerpo desde el cuello hasta el tobillo. ¿Cuándo y por qué cambió esa forma de vestirse?

–Cuando las mujeres empezaron a independizarse y a tener una vida laboral más intensa. Antes de los ochenta, cuando tenía panza era porque estaba procreando, a partir de esa época debió integrar esa panza, ese nuevo estado, a su vida laboral y social, y su atuendo debió estar acorde con el embarazo y su actividad laboral. Ninguna embarazada debería ir al trabajo vestida de osito cariñoso.

–Qué conviene en esos meses, ¿seguir las tendencias de la moda o afianzar un estilo propio?

–Soy de la idea de que en cualquier momento debe haber un equilibrio entre las dos cosas. En cuanto a la embarazada, puede adoptar algo de la tendencia en ropa especial para ese período. Por ejemplo, si se usa el estampado Liberty (flor chiquita), lo puede llevar en un vestido, ahora si se usan las flores enormes, que se olvide, porque la ropa con imágenes grandes no le van a quedar bien. La tendencia sirve para refrescar el look, para estar actualizada y no sentirse una extraterrestre, pero si el amarillo no le queda bien, no hay por qué adoptarlo.

–¿Qué recomendás para que la mujer empiece a aceptar los cambios corporales?

–Pararse frente al espejo, mirarse mucho y probarse ropa. Debe aprender a enamorarse del cuerpo, buscar lo más lindo que tiene una que, por lo general, es el pelo, la cara y escote. Pero no sólo hay que reconocer lo bello del cuerpo, sino admirar las actitudes, una mirada, una postura que nos puede hacer sentir bien. También sirve, si se está en pareja y es sólida, hablar con el otro para preguntarle qué le gusta de una.

–A pesar de que los cuerpos son distintos, ¿se pueden establecer tips comunes que la mayoría de las embarazadas puedan tener en cuenta para vestir la silueta?

–Entallar la cintura por detrás; sugerir el busto, dejando ver la piel con un buen escote que ilumine el rostro; la falda se debe usar hasta la rodilla y sólo usar alguna corta si se tiene piernas perfectas, algo que no sucede normalmente; evitar las prendas demasiado rectas y las tipo globo, porque anulan las curvas; no agregar volumen a los costados de los pantalones; no usar hombreras, volados, frunces, tablas, enteritos, jardineros ni vestidos largos hasta los tobillos; evitar las poleras; elegir vestidos rectos de géneros elastizados, que calcen bien al cuerpo y queden flojos, pero que sugieran la figura; preferir ropa lisa; evitar los colores pasteles, los estampados demasiado grandes y las rayas; y lo que recomiendan todos los médicos: atender el exceso de peso.

–Las embarazadas suelen decir que sienten un deseo sexual que antes no era tan frecuente. ¿Cómo verse sexy sin caer en el ridículo?

–No hay que desbordarse en mostrar el cuerpo. Durante el embarazo éste adquiere mucho volumen y lo ideal no es mostrar todo, mejor es sugerir en la intimidad o en la vida pública con un escote, una transparencia o un largo de mangas que deje ver la piel.

–¿Qué hacer con el viejo guardarropa cuando se sabe de la llegada del bebé?

–Hay que mirarlo detenidamente y desterrar todo lo que no vamos a usar, como el pantalón chupín blanco, y quedarse con lo que se necesitará durante los nueve meses y cuatro más, hasta que el cuerpo se acomode. Todo lo que no nos entrará, frustra. Después, confeccionar una lista con lo que se necesita  y salir a recorrer las tiendas de ropa para embarazadas. No hay que comprar todo nuevo, ni renovar todo el guardarropa, ni gastar mucho.

–¿Cuáles son los básicos en los que sí o sí hay que invertir?

–Un par de vestidos clásicos lisos, de jersey o modal, escotados y a la rodilla, uno negro talle princesa o imperio; para las que trabajan, un par de camisas blancas y un saco negro que sólo esté entallado atrás. También puede servir un jean, una túnica blanca medio transparente, remeras grandes pero algo entalladas y sombreros, porque hay que incorporarlos al embarazo sí o sí. Son infaltables las medias oscuras, alguna blusa de voile de algodón, un cárdigan de cachemir, un trench o abrigo liviano y una falda negra con cintura elastizada.

–¿Qué tipo de traje de baño recomendás?

–La mayoría prefiere las biquinis, pero para mí hay que cubrirse la panza del sol. Por eso un traje de baño entero negro es imbatible, sentador y sexy.






Comments

Popular Posts