Todos somos sensuales

Sensual, genial
POR CAROLINA AUBELE / ESPECIAL PARA BUENA VIDA, DIARIO CLARIN

La atracción que una persona despierta no pasa necesariamente por la belleza, sino por su capacidad para transmitir sensaciones, a partir de sentirse bien consigo misma



Entre los dones que tenemos todos los seres humanos está la sensualidad, a la que en mayor o menor medida mostramos. Ser sensual es diferente a ser sexual. La sensualidad despierta el deseo, pero no necesariamente conduce a la experiencia sexual en forma directa. 

Lo sensual se da, sea porque se despierta el olfato, con un aroma, un perfume o el mismo olor natural de cada persona; el sentido auditivo, puede ser su voz; el visual, sus movimientos, la forma en que se ve, la mirada, el gusto puede estar referido al “sabor” que alguien emana.

El sentido del tacto juega un rol importante en la sensualidad y son la piel y las texturas del cuerpo, cabello, labios, caricias, los que lo despiertan.

La sensualidad incita a ser amados y deseados, atrae en mayor o menor medida sugiriendo y emanando, sin explicitar.

En esto, tiene mucho que ver la actitud personal: cuando nos vemos sensuales y atractivos; positivos y accesibles, interesantes, también estamos sumando a lo sensorial, facilitando el acercamiento de los demás. 

Existen personas extremadamente bellas, pero que no se ven alcanzables o abiertas, lo cual actúa como barrera y anula el deleite sensorial en los demás. 

La belleza deshumanizada pasa a ser una satisfacción visual, en contrapunto con los cinco sentidos estimulados de una forma a veces casi envolvente.

Esta forma de pensarnos atractivos es un punto de vista enriquecedor. ¿Cuántas veces vemos que hay gente que sin hacer demasiados esfuerzos y sin ser llamativamente bella es súper atractiva?
 

Son seres con su sensualidad desarrollada, que se autorizan a serlo, a partir de lo cual despiertan en los demás sensaciones de atracción.

Ser sensual cuando elegimos qué ponernos no tiene que ver con exhibir, todo lo contrario, un poco de misterio siempre es bueno… Sugerir despierta deseo, intriga, atracción.

Cuando pensamos en la imagen personal atractiva, es bueno tener en cuenta que nos perciben con los cinco sentidos.
 

Ser atractivos no significa vernos siempre espectaculares en lo material, visualmente llamativos ni responder a los modelos de cuerpos perfectos, belleza y éxito impuestos por la cultura hacia el afuera.

La sensualidad y la belleza pasan por vernos realmente como somos y ser atractivos en nuestro ser verdaderos, aprovechando todas nuestras características reales en relación con la percepción sensorial de los demás. Es un lugar mucho más sano desde el cual recibir piropos y halagos.

En la imagen integral tendemos a pensar en ser atractivos en lo visual, y muchas veces esa cáscara seduce otras cáscaras, recibimos lo que emitimos.

La sensualidad existe interiormente también, lo que decimos, lo que pensamos. Todo este mundo de estímulos son nuestros recursos para la belleza y la imagen. La ropa en sí misma es un objeto inanimado, casi bidimensional colgada en una percha. 

¿Cómo es tu ser sensual? ¿Cuáles son tus olores, colores, sonidos formas y texturas? ¿Qué pensamientos y emociones le dan vida a tu vida? Amalos, vestilos, sugerilos para deleitar los sentidos de los demás.

Carolina Aubele es diseñadora de moda y asesora de estilo, autora de Secretos del Vestidor y Secretos del Vestidor para Embarazadas, de Editorial Aguilar; www.carolinaaubele.com
www.maisonaubele.com

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