Es importante crear momentos de bienestar y disfrute

El lujo a nuestro alcance

POR CAROLINA AUBELE / ESPECIAL PARA BUENA VIDA


Sin desmerecer el valor de un buen objeto o un programa caro, el lujo también puede estar en tratarnos de una manera especial, asegurándonos momentos de disfrute y experiencias nuevas. Cómo diseñarlo a medida.

Vivimos en un sistema donde aparentemente lo lujoso es algo aspiracional y, en muchos casos, inalcanzable. 



La idea de lujo supone la abundancia de cosas innecesarias y, en algunos casos, una exageración en el adorno, pero también definimos el lujo como todo aquello que supera los medios normales de alguien para conseguirlo. 

La realidad es que el verdadero lujo está mucho más al alcance de todos de lo que creemos. 

El lujo en la actualidad si bien está asociado a productos tangibles, ha pasado a ser también una experiencia. Una vivencia extra-ordinaria.
Pero, ¿que es lo normal? El lujo satisface deseos que parecen superfluos, pero todos necesitamos tener experiencias extra-ordinarias cada tanto.

Para darnos lujo necesitamos pensar cómo es nuestra vida normalmente y qué cosas podríamos darnos a nosotros mismos que nos sorprendan, que sean cosas o vivencias súper agradables, que 
nos lleven cada tanto a un plano en el cual sentimos que nos tratamos a nosotros mismos de una forma especial.

Es por esto que podemos preparar nuestra listita de lujos diseñada por nosotros mismos. 

El lujo a nuestro alcance, es importante mantener esta idea. Para esto es importante pensar en una experiencia con que nos quedamos finalmente.

Por ejemplo, cuando pensamos en ir a un lugar a cenar que parece carísimo, en realidad con lo que nos quedamos es con el hecho de estar en ese lugar rodeados de cosas hermosas, el sabor de la comida es un momento mucho más corto que la experiencia que nos da una atmósfera. Entonces, podemos disfrutar la experiencia tomando una copa de vino, un agua mineral o un cafecito y no necesariamente un menú completo. Este es un ejemplo sobre la forma de pensar las experiencias. 

Ni los objetos lujosos ni los logos caros nos hacen ver más lindos ni más importantes, tampoco elevan la autoestima ni fortalecen la relación con uno mismo. Son artículos en muchos casos bellos y hermosos en sus meticulosos detalles, pero materiales al fin y al cabo. 

No podemos frustrarnos por no poder adquirir estas piezas. Por eso, pienso en la personalización del lujo como idea. 

Darnos experiencias lujosas es sacarnos de lo normal, algo un poco más arriba de nuestro nivel personal. Dejar entrar una brisa de aire diferente y permitirnos acceder a experiencias que nos merecemos.

En relación con la imagen, el guardarropa y el bienestar, es importante definir realmente cuáles son las experiencias y sensaciones que sentimos extra ordinarias relacionadas con el placer. 


Un logotipo no es una experiencia lujosa, pero pueden ser experiencias lujosas llevar ciertas texturas que son maravillosas de tener sobre la piel, disfrutar de prendas excelentemente confeccionadas, aromatizar nuestras atmósferas con aromas que nos armonizan y nos conectan con la belleza, adquirir cada tanto productos para la piel aunque tengamos que privarnos de otras cosas para adquirirlos porque realmente hacen una diferencia.

Comenzar una actividad física y destinar tiempo y disciplina  para hacerla en una agenda llena de compromisos, hasta eso puede ser un lujo merecido.

En la vorágine actual, las experiencias lujosas están relacionadas con los momentos para uno, estar a solas, experimentar el silencio, vivencias que nos permiten conectar con nosotros para conocer mejor nuestro mágico mundo, desde disciplinas espirituales hasta simplemente una caminata viendo el atardecer, levantarnos para ver el amanecer en un balcón y respirar el aire que más oxígeno tiene en el día, a veces incluso tener un tiempo para aprender y desarrollar cosas que siempre quisimos hacer aunque no tengan nada que ver con nuestras actividades cotidianas. Simplemente, porque nos gusta, nos conecta con volver a ser alumnos que no saben, a crear y nos da el placer de la ingenuidad.

Es importante darle un espacio a las experiencias lujosas en nuestra vida, darnos unos premios y disfrutarlos. Son buenos los regalos, pero aun mejores son los permisos otorgados por nosotros mismos para darnos lo que nos merecemos y experimentarlos.

Diseñá tu plan de lujos a tu alcance.

¿Qué experiencias que no son cotidianas para vos hacen que te veas increíble porque así te sentís? ¿Qué vivencias extra-ordinarias te vuelven creativo y más hermoso? ¿Qué te equilibra y te da la belleza que trae el tipo de calma que no tenés a diario?

¡Adelante!
La autora es diseñadora de moda y asesora de estilo; escribió los libros Secretos del Vestidor y Secretos del Vestidor para Embarazadas, de Editorial Aguilar; www.carolinaaubele.com; www.maisonaubele.com

Comments

Popular Posts