Al rescate de la coherencia entre el afuera y el adentro

El Estilo personal es coherencia
POR CAROLINA AUBELE / ESPECIAL PARA BUENA VIDA-DIARIO CLARIN ARGENTINA
Comenzamos el día y una de las  primeras cosas que hacemos es vestirnos. Una tarea no siempre sencilla, pero fundamental. Es un lenguaje no verbal, que habla por nosotros y nos permite estar cómodos, aunque no es suficiente para representarnos.

Cada mañana, pensamos qué actividades tendremos y, en mayor o menor medida, cuidamos que nuestro atuendo acompañe la coherencia entre quienes somos y qué aspecto queremos transmitir, al punto que ciertas prendas parecen vitales y si no las encontramos en el guardarropa podemos llegar a pasar un momento de nervios.

Esas prendas o accesorios que nos dan seguridad, a las que nos aferramos como si fueran salvavidas de la imagen, no son imprescindibles, pero si vuelven práctico y rápido el vestirse, entonces son importantes.

Es bueno detectar cuáles son los engranajes del guardarropa que hacen que los conjuntos se armen mas rápido y cómo algo que hacemos todos los días, si ahorramos tiempo en indecisiones, ahorraremos horas y hasta días si sumamos los 365.

La imagen no son prendas o accesorios que nos ponemos, sino un lenguaje no verbal con el que nos comunicamos con los demás. Un leguaje que no nos enseñaron a hablar, pero que percibimos importante, sobre todo cuando lo hablamos equivocadamente. Entonces, se traduce en sentirnos incómodos, esa es la señal interna.

En el leguaje no verbal tiene que existir, para estar cómodos con nosotros y  poder comunicarnos con más seguridad, coherencia interna entre quienes somos y cómo queremos mostrarnos.

La actitud, fundamental

Las prendas hablan, pero son eso, simples palabras. La imagen total se construye con ropa, accesorios, pero carece de sentido sin la actitud, el comportamiento, la educación, consideración por los demás, la mirada, la sonrisa, y valores internos que se ven en el afuera. 

Podemos tapar nuestro ser e inseguridades con logotipos o piezas que hagan “ruido visual”, pero todo se ve tarde o temprano. 

Por más intentos de ocultar, la imagen personal y el estilo de vida falsos ocultan sólo por un tiempo la verdad, no pueden reconstruir o reinventar una persona con un contenido inexistente.

En la vida, tenemos muchos roles, padres, hijos, maridos y esposas, novios y novias, artistas, empresarios, deportistas, amigos, amantes, amas de casa, jefes, empleados, clientes, ociosos, viajeros, espléndidos, familiares. Y si bien solemos tener looks ganadores con los que nos sentimos cómodos, en cada situación pensamos cómo nos verán los demás y en qué van a pensar.

Hay dos formas de tomarlo. O consideramos lo que transmitimos porque nos queremos ver accesibles para los demás, o nos vestimos pensando en el miedo a no ser aceptados.

En la segunda opción, vamos a perder. Nada construido desde el miedo llega a buen término, porque estamos priorizando al otro y no estamos en su mente realmente. Sólo podemos calcular qué es lo que va a opinar. O sea, que probablemente vamos a errar. 

Cada vez se lee menos, estamos yendo a la cultura que incorpora información principalmente a través de videos y fotografías. 

Entonces, cuando conocemos a alguien por primera vez, hacemos una especie de escaneo rápido para identificarlo.

El famoso dicho: “No hay una segunda oportunidad para una primera impresión”, al igual que “Las grandes oportunidades sólo se presentan una vez”, es extremista y nos transforma en esclavos de la idea:  si no lo hiciste bien, es el fin. 

Tenemos el poder para generar buenas situaciones, crear nuestro destino, también hay un margen de error en la vida, el punto está en cambiar la palabra culpa por responsabilidad. 

Al conocerlo, el ser humano naturalmente se forma un concepto del otro en 7 segundos aproximadamente. Luego viene el juicio construido, que aparece desde la mente y las experiencias de cada uno. 

Por eso, lo que los demás opinan de nosotros, es virtual, ya que es un juicio que él construye tiñéndolo de su filtro, de lo que quiere ver, sus expectativas, sus limitaciones, sus miedos, de si ve el vaso lleno o vacío. En definitiva, no podemos tomarnos nada de lo que nos digan o critiquen de forma personal, sólo podemos considerar si algo de eso nos sirve para evolucionar. 

Nos interesa sentirnos aceptados porque somos  sociales, evolucionamos “con los otros”. En todas nuestras relaciones tenemos la oportunidad de volvernos mejores con los vínculos que claramente son evolutivos, aunque también con otros que no lo parecen y creemos un castigo y, en realidad, cuando lo superamos salimos fortalecidos.

¿Qué aspectos tuyos sentís que son hermosos, desde los cuales te comunicás con armonía y seguridad? Encontralos y, después, vestílos.

* La autora es diseñadora de moda y asesora de estilo. Tiene dos libros escritos, Secretos del Vestidor y Secretos del Vestidor para Embarazadas, de Editorial Aguilar. Dirige su instituto Maison Aubele

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